ALGUNOS POEMAS





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RETABLO DE LO ETERNO



                                                      A D. José Zorrilla y Moral,
                                                                     escultor de versos



Asir un libro añejo con mimo y con cuidado
me lleva a recorrer, andando entre la jara,
el trecho de un camino que luego me depara
un bosque de nogales tras un mullido prado.

Inspiro su maduro perfume olor a usado,
y un aire de otros tiempos tranquilo me separa
del torso del presente y su reciente cara,
silbándome mensajes venidos del pasado.

Camino por bellísimas vaguadas y laderas.
Me escapo como un niño pequeño por un cuento
narrado en un lenguaje sublime y sorprendente.

Al cabo de algún tiempo vagando entre maderas,
me rapta el nuevo mundo tedioso que frecuento.
Y aguardo viejos versos que aniden en mi mente.

Recibe mi alma presa cada verso en el que huyo
al alma del poeta que libre me lo envía.
Con lumbre de una vela o con el claro día,
romántico sabré del firme rumbo suyo.

En páginas perpetuas atento me diluyo
leyendo las leyendas nacidas de la vía
en donde el viento exhala soplando todavía
la voz de aquella estrella lejana que ya intuyo.

Su voz es algo donde la luz del verbo cabe.
Si cabe todo un mundo completo en un vocablo
en un poema cabe su vasto firmamento.

Retórica su letra con mano presta sabe
tallar las esculturas cautivas de un retablo
con tinta que se fragua, eterna, a paso lento.


                                                                         Juanjo Almeda



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