ALGUNOS POEMAS





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A UN AMOR NO IMAGINADO




Nunca había encontrado a alguien como eres tú. 
Al fin ya la he sabido; pues, no la conocía.
Felicidad que en sombra tocaba a mi ventana.
Por fin la he conocido; abriendo las cortinas.

Ya nunca duermo a oscuras al lado de tu luz.
Quisiera contemplarte al fin de un nuevo día.
Y amanecer contigo, contigo y más mañanas.
Deja que te acompañe. Aquí. Y en otras vidas.


  Poema y fotografía:  Juanjo Almeda
                                                                                           
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ALÉRGENOS



Ya me produce alergia casi todo.
El mundo. Por ejemplo.

El polen sin abejas.
La leche de animales y la carne.
El trigo refinado por el hombre.
(Las cosas ya tratadas por el hombre).
Las ropas con que arropo yo a mi piel.

Las gotas de la lluvia en demasía.
El frío que te abrasa hasta los huesos.
Lo tóxico del aire que respiro.

Todo acero que un necio desenvaina.
Esos puntos que zurcen una herida.
Esa envidia que mora con ardid.

La dejadez y su ambición.
La hipocresía que es veraz.
El sol, si no es piadoso.

La vanidad y su modestia.
La indiferencia apasionada.
La ubicuidad de la escasez.

La inexistencia de lo sano.
La realidad que el mal dirige.
Lo concebido inútilmente.

Ya me produce alergia casi todo.
Padezco sinrazones que me escuecen
por toda el alma.




Juanjo Almeda



PARA TODA LA VIDA


Andando por la orilla de la playa,
cosían nuestros pies aquella tela
de arena que hilvanamos con la estela
que el agua dibujaba en una raya.

Pensé: (Que nunca el tiempo se nos vaya).
Las olas se rompían con cautela
y el viento fue una música a capela
que trajo un dulce aroma de papaya.

Andábamos unidos y despacio
al borde de un azul que relucía
fulgente como mares de topacio.

Allí te di el anillo que tenía
inscritas las palabras del prefacio
del mar que vemos juntos cada día.


Juanjo Almeda



AL DIOS DEL VINO


Se cuenta que, Dioniso, dios del vino
–un hijo del gran dios de origen griego–,
legó su gran poder al fiel labriego
y así posó la vid en su destino.

Y se labró la forma en el camino
de hacerse culto al vino en el trasiego.
Se halló con ebriedad un gran sosiego.
(Así debió de ser. Yo me imagino).

Decían que el dios Baco a los romanos
colmaba de jolgorio y bacanales.
Morían con sus copas en las manos.

¿Estaba algún romano en sus cabales?
(Si Baco y Dioniso eran hermanos,
¿por qué acabaron siendo dos rivales?).

Llegaron los cristianos y las cruces.
Y toda nueva sangre derramada
fue cáliz de la sangre más sagrada;
con ésta la embriaguez se dio de bruces.

Detrás de mucho alcohol hay pocas luces,
un túnel que al final no tiene nada.
(¿Bebemos de manera moderada?).
Si tomas tanto alcohol, ¿por qué conduces?

Admiro al somelier: Todos son sabios.
Descifran el buqué con gran atino
libando con la copa entre los labios.

A mí me gusta olerlo. Aunque sin tino.
Tomarme su color de pintalabios.
Y dar las gracias luego al dios del vino.


Juanjo Almeda


           CERRADO CORAZÓN



No deja en su interior de hablar en mí.
Su puerta tiene un timbre y no lo llamo.
Él vino y trajo sangre en un reclamo
de un pulso que se siente por aquí.

Si calla es que hace tiempo lo perdí.
Si vuela es porque ya no tiene un amo.
Si escucha es porque sabe que en él amo.
Si late es porque late y porque sí.

Podrá sufrir ahogado un descalabro.
Podrá imprimir con sangre su querencia.
Podrá ofuscarse al tiempo en que me labro.

Es raudo cuando late con urgencia.
No soy, si no soy yo. Si no lo abro.
Yo soy, si no soy yo, tan sólo ausencia.



Juanjo Almeda

NOCTÍVAGA


La tarde se vuelve oscura
mientras las horas se inclinan
y las estrellas culminan
noctámbulas su frescura.
Un silencio se aventura
entre un sonido silente.
El día es un fiel ausente
cuando es presente la noche.
El sueño buscando un broche,
que cerrará lentamente.


Juanjo Almeda

Málaga, 24 de febrero de 2019

ASENTAMIENTO



Resulta tan pesada la tarea
de andar tantos kilómetros
para ir a ninguna parte.

Voy a quedarme por aquí.
En este sitio. Cerca de algo.

Al menos en un lado
de este estrecho lugar que puede ser mi edén maravilloso.





(Juanjo Almeda. Málaga, 21-01-2019)

               
                         DEVOLUCIÓN
                       



Si el bien es la carencia del mal que venden todos,
el mundo es un mercado de vileza.

Me olvido de mis males viviendo los de otros.
Me acuerdo cuando vivo a mi manera.

Reniego de mis males comprando los de otros,
los míos ya no hay nadie que los quiera.

Si el mal es el producto del bien cuando se ha roto,
tal vez tarde o temprano lo devuelva.


Juanjo Almeda


CATORCES DE FEBRERO
POR LAS VENAS                                            

                                                              
                                          Cada día es un festejo.
                                               
                                                    
                                        
Ayer ardió tu sangre
como el rojo de amapola.
Pude notar su aroma,
su prestancia, con detalle.

Puedo palpar su esencia
alumbrada por tu fuego,
siempre cuando navego,
cada día, en tu Venecia.

Ayer ardió mi barca
a la orilla de tus venas.
Los restos de esta hoguera
son cenizas consagradas.

Y nace, como ese ave
que resurge, entre las brasas,
un torrente que abraza
todo el cauce que en ti cabe.

Ayer sabía a tizne
la saliva de mi boca,
que hoy también retoma
el sabor que ayer le diste.

Nuevamente me quemo
con tu fuego y con mis ascuas.
Este día de pascua.
Y festejo que te quiero.


Juanjo Almeda

Décima del convaleciente




Efectos desagradables
recorren mi anatomía
como si fuera autovía
de asfaltos interminables.
Remedios indispensables
que se apilan en mi mesa
procuran traer ilesa
la sanación que conviene.
La curación aún no viene
y mi salud sigue lesa.



Juanjo Almeda








SI EL MUNDO ES UN POEMA

                    


                                                El mundo es un pobre poema 
                                                            que sólo recita el alma
                                                                                  (Manolo Galván)



                                         Dios, olvidado poeta


De él emanan vocablos
y nacen como la vida.
El hombre crece en su seno;
se lacta en su día a día.

De él dimanan las lenguas
que mueren y resucitan.
El hombre muere en el hombre,
velado en su tinta umbría.

De él remanan los versos;
resurgen de muerte a vida.
Hombres profesan su numen,
muy pocos su poesía.


Juanjo Almeda



MIEDOS  A  LO  OSCURO



Los miedos nos hostigan, mas son inesperados;
el miedo es un recelo silente y doloroso.
Temer no es algo nuevo, ya es trance muy famoso
que sufre todo el mundo y vaga en todos lados.

Trepar por un abismo de muros escarpados.
Caer en la negrura del fondo de un gran foso.
Andar por un trayecto desierto y tenebroso.
Perderse en laberintos y mundos soterrados.

Los miedos, pertinaces, a veces nos convocan
en sueños aguerridos y tratan de vencernos
dejando a nuestras almas desnudas y a su suerte.

Hay miedos que en la cama despiertos nos evocan.
Y suelen visitarnos y así también hacernos
temer que ya no hay nada después de hallar la muerte.


Juanjo Almeda

MAR REVUELTO




La vida puede ser tan dura como aquello
que permanece inmóvil junto al mar
soportando recio el envite de las olas

en este mar revuelto
que a veces nos perdona
con su tranquilidad.



Juanjo Almeda
   

TE DEFINO YO CONTIGO



Por qué buscar adjetivos,
definirte, con palabras.
Puedo hacerlo yo contigo,
con tus gestos y miradas.

Con tu risa o con tu llanto.
Con un beso. Con un nada.

Con todo lo que en ti me
encuentro y
que, si busco, ahí estaba.

Por qué he de indagar motivos
en decirte en un lenguaje,
si tú declamas conmigo
sin palabras que te hablen. 

Quisiera poder decir,
de mí, en tu mismo lenguaje.

Es tu Ser un Ser maestro
con su Ser desconocido.
Quiero saber de su cuerpo.
Defíneme tú conmigo.

                                  
                                                                         


ABRELATAS

                                             A Luis Miguel Malo Macaya


Si buscas en cajones de cocina,
lo encuentras casi siempre en otro lado
distinto en que creíste haber guardado
o en sitios que tu mente no imagina.

Después de haberlo hallado en una esquina,
lo agarras firmemente y con cuidado,
pendiente de la lata en un costado,
y ajustas su labor de guillotina.

Comienzas a cortar sin que resuelle
el duro y frío envase de hojalata
rogando que termine su degüelle.

No es raro que algún día se te melle,
te manches con el caldo de la lata,
y todo se te caiga y se te estrelle.







(Poema escrito el 18 de marzo de 2017 sobre las 1:00 h. de la madrugada,
en poco más de media hora, justo después del reto de Luis de escribir
un soneto sobre un abrelatas)





SUEÑO Y-REAL

                                    
                                               Pobreza, hambre, miseria...
                                                   

Anoche soñé con olas.
Que una de ellas me seguía.
Que en hondos huecos oía
sus ecos, no en caracolas.

Que al estar conmigo a solas
su espuma, seca y baldía,
sin clemencia arrasaría
a estos campos de amapolas.

Hubo rezos y esperanzas.
El mundo yacía yerto.
Ineluctable avenida.

Por qué, teniendo labranzas,
el mundo riega su huerto
ajando mares de vida.




                                           Juanjo Almeda
-

El Palo


No crecí en El Limonar.
Ni tampoco en El Candado.
Yo crecí frente a las olas
que se quedan en El Palo.





-

SIEMPRE ESTOY CONTIGO, NIÑA

                                              

                                                 Le habla el mar a Málaga


Siempre despertamos juntos
con la luz de la alborada.
En tus calas y en tus ojos.
En regatos de mis aguas.

Y las olas que se ondulan
cual pestañas retocadas
llegan frescas a tu costa,
y acarician a tu cara.

Desde mi fondo y mis labios
hasta el faro que me guarda,
mi verso cruza sincero
tu dulce salada playa.

Vamos a bañarnos, niña,
día y noche y hasta el alba.
Y enjugarnos con la piel.
Con la piel de nuestras almas.

Y nos moje alguna lluvia,
y a mis ojos, verdes agua,
los aniden las gaviotas
con color de nubes blancas.

Por la orilla vas conmigo.
Con el sol. Con luces ralas.
Siempre estoy contigo, niña.
Contigo, tu mar soy, Málaga.


Juanjo Almeda (Versión corregida)



-


Dispense, Desamor 


Disculpe si lo evoco sin agrado;
confieso haber tratado con sus cosas;
si vuelvo a asir las púas de sus rosas
me pierdo en su jardín rüin y ajado.

Perdone si le he dado al mal de lado
y doy a mis conductas por honrosas.
Hundiendo a lo penoso en mar de losas.
Haciendo de lo duro un tierno aguado.

Disculpe si este paso me encamina
a donde anduve tanto por un sueño
soñando que ese sueño se culmina.

Perdone si el amor es mi doctrina.
Disculpe si mi rostro está risueño.
Debajo de ese amor, mi amor camina.


Juanjo Almeda


-


ADÓNDE LA VICTORIA


Dormirse en los laureles 
y despertarse sin corona
ni lecho ni futuro
ni restos de hojas sueltas.

Dormirse en la deriva del tiempo que adormece
la vida de estos ojos.

Dormirse y despertase, y ver que todo es eso.
Y ver que no soy nada.
Y ver que no estás tú.




Juanjo Almeda

SONETO A LA GRANJA SAN ANTÓN




Un ladrido, quizá, de un fiel amigo,
o el rumor de un maullido que te llama.
La letrilla del ave que declama.
La romana que está pesando al trigo.

Un polluelo que está buscando abrigo,
o cachorros buscándose una cama.
Tarántulas en urnas con su trama.
Un loro que querrá charlar contigo.

Visitas con historias y pacientes.
Un médico letrado en animales.
Adjuntos. Material de ambulatorio.

Un hombre y su cigarro entre los dientes.
Collares y correas de ramales.
Concurren por la granja de Gregorio.



(Granja San Antón es una tienda de animales
con veterinario ubicada en el barrio de El Palo, Málaga.
El hombre del cigarro es un amigo del propietario
del establecimiento -Gregorio- que frecuenta mucho ese lugar.)

Juanjo Almeda
                           

14F



Hoy no tengo regalos ni tampoco palabras
para decirte que te quiero.

Simplemente te quiero.




Juanjo Almeda
-

ES TIEMPO...

           


Es tiempo para hablar de cualquier cosa
si el tiempo en que vivimos lo permite,
si el verbo de un pedante no rebosa,
o el cargo de tu lengua no dimite.

Es tiempo de saber qué mide a un verso
si cuentas con los dedos de tu mano.
Es tiempo de saber de este universo.
Es tiempo de ignorar al Ser ufano.

Es tiempo de expeler a la derrota
que vino y no se sabe adónde llega.
Tiempo de resarcir a un alma rota;
es tiempo de operar, si alguna es ciega.

De cruzar la barrera más cercana,
lejana o intermedia, de las manos.
Y para que entre sol por tu ventana.
Si el tiempo es honesto. Y somos humanos.


Juanjo Almeda
                                                             


                                                          
Hablaré de ti
el tiempo que me queda

                                                 
                                                  A ti; Málaga.



Qué digo de la tierra que bendice
a olivos, a un mar de plata y al vino,
si ya lo dice todo aquel camino
que halló Cartago desde aquel fenice.

Cómo narrar lo que al reloj le dice
el viento del pasado y su destino.
Recuerdos en vestigios son el sino
de que nunca su tiempo cicatrice.

En ti, colmado en oros varios vivo.
Y son tesoros donde el sol respira
los aires puros de no ser cautivo.

De ti, me halaga tanto ser nativo,
por ver que el mundo por tus ojos mira,
bebiéndose en su caldo tu cultivo.

Qué decir de la patria que dejara
poder crecer a esto que ahora es hoy.
Dejar nacer a esto que yo soy.
Qué decir, de la tierra que me ampara.

Si alguna vez mi sangre no me hablara
podrán saber mis gentes que me voy
a aquel lugar oscuro al cual estoy
tratando siempre de volver la cara.

Y me iré, como gira cualquier rueda.
Con todo aquello que por ti rodaba.
Quizá algún día por morirme ceda.

Y aunque me calle, y aunque hablar no pueda,
me oirán decirte, sin ninguna traba,
que pienso amarte lo que en ti me queda.


Juanjo Almeda



Cedo (a) la palabra



Pienso que se me da mejor oír que hablar.
A veces pienso que mi acento no se entiende.
Por eso, cederé la voz a mi palabra.
En ella no hablo extraño. Su voz escucharé.



Juanjo Almeda





Tu alimento
Mi alimento



Aliméntate del agua.
Por tu cuerpo que navegue.
Aliméntate del fruto
que meciéndose florece.

Aliméntate de plata,
del reflejo de los peces.
Aliméntate de risas,
de palabras, de la gente.

Aliméntate de abrazos,
de amistad, de la esperanza.
De caricias y de besos,
de los besos de una cara.

Aliméntate del fuego
de pasión descontrolada.
Del cariño, del amor.
Y, si quieres, de mi alma.


Juanjo Almeda

-

SIEMPRE ERES

         
                                                      A Maribel



Ahora ya eres mi mañana,
eres mi hoy.
La presencia que habita junto a mi alma.

Eres aquello por lo que todo hago,
por lo que nada trueco.
Eres el cielo que me tapa.

La oración con la que te adoro.
La razón por la que me muevo.
El fulgor junto a mi palabra.

Mi corazón. La sangre aquí en mis venas.
Aquella luz en mis miradas.
Esa eres tú. Mi piel.

Mi eterno amor.
                                                  Te quiero.



Juanjo Almeda
     

                RE-NACIMIENTOS

                                               A cada niño que nace cada día


Tan tierno como el brote de una rama,
tan vivo como el llanto en que se asoma,
más largo que la pausa de una coma,
un ciclo con la vida se amalgama.

Su cuerpo toma forma en una cama
nevada de pelusas de paloma,
y, luego, cual polluelo, tardo asoma,
trayendo pan de trigos a una dama.

Si el ciclo de una vida se deshace
por campos entre oscuros y agonías
creemos que la vida no complace.

No existe cosa alguna que reemplace
a lluvias y remansos de alegrías
que el ver cómo la vida en sí renace.


Juanjo Almeda

                       
                                     

HUELLAS







Si el bien que ayer hicimos se convierte en recuerdo,
hagamos recordar con esas huellas.

Hagamos al olvido recordar.







Juanjo Almeda



NO ES UN JUEGO SUBSISTIR



Compite en estos tiempos una audiencia
de argucias y jugadas
donde a muchos nos toca sufrir sus sucios retos.
Acaparo el coraje y el valor de mis genes
con mi vergüenza intacta
entre espinas y rosas.

Nada puede vencerme:
yo finjo mis derrotas.

Siento indiferente a mi ser
que ante adversarios se reinventa
para restablecer aquel presente
en que quedó mi vida en tablas.

Los líderes ya saben que no juego.
Yo sé que guardan cartas en sus mangas.


Juanjo Almeda




     
   

Quiromancia



Abro mi mano.
Veo en callos las huertas
que ara mi vida.


Juanjo Almeda






                                   


                                              Porque morir no se muere. 
                                              Solo se nos va la vida.                                                                                                                




Se van los amigos.
Se van los parientes.
Se nos va la vida.


Se queda un recuerdo.
                    Que resucita.




                                                       


                                               En memoria de Juliana Gómez Cordero


Juanjo Almeda
            

               
                   
                           MARIDAJES




La armonía no es discordia
ni es tensión ni disonancia,
ni es que el rico en la distancia
tenga gran misericordia.

La armonía es la cadencia
de una justa entonación,
y equilibrio con unión,
en la paz de su avenencia.

La armonía son colores
que entrelazan a hermandades
en un ritmo de salmodia.

La armonía son rumores
que aunque tengan oquedades
a sus huecos nadie odia.


Juanjo Almeda

Por si vuelven a preguntarme


                                                                                                           Fotografía: Juanjo Almeda.



   

POR SI VUELVEN A PREGUNTARME
                                     si se trata de ella



Ella es la misma del año pasado,
la de ahora y de siempre.
La que recuerdan de aquellas veladas
de poemas no a solas.
La que me arropa
y me destapa cuando mi dueño lo requiere.
Ella, la dueña de ese dueño mío
llamado Yo.

El mismo olvido
se acordaría de ella
si sus ojos la viesen.

La que a nadie pregunta
nunca si, la persona amada, es esa  misma
que la de otros momentos; otros años;
la misma que hubo siempre.


Juanjo Almeda


A una pintura de Emilio Sánchez Perrier

  
Óleo "Invierno en Andalucía". Autor: Sánchez Perrier (1855-1907).

                                                            A ti, que ya sabes
                                                             qué te dio la vida.


Palmaria tu presencia en mi mirada
percibo que tus trazos son colores
de un tacto que pintaba sin temblores
haciéndote una cosa no igualada.

Tu vida mana blanca y bien marcada
con luces que con sombras y verdores
te dieron para siempre los fulgores
de un genio que firmó en su pincelada.

Parece que te mueves y te paras.
Erizas a mi piel, que nada esconde.
Parece que te mueves y te paras.

Pregunto en ti y tu cara me responde,
frondosa, como el fondo que deparas:
Emilio me creó, ya sé de dónde. 

Juanjo Almeda




UN TIEMPO DE CRISIS


Una helada inmensa y fría
con helores no normales
ha obstrüido los canales
con que riego mi masía.
Y es que ha helado en demasía
para no llevar enaguas.
Esperemos que las aguas
removidas que no llueven
a las nubes no se eleven.
Para no comprar paraguas.


Juanjo Almeda
                                  
                                                        
                                                                   
                                                                  BESOS
                                                     


Sin métrica en mis labios,
contando con los dedos en mis versos,
te cuento muy despacio,
que cuento con tus labios por mis besos.



Juanjo Almeda                                                             
DÉCIMA DE FIEBRE


Explorando por la punta
de una cosa estaba un dedo
preocupado -y algo quedo-,
y otro dedo le pregunta:
-¿Lo que tocas es repunta
o es un cabo de un saliente?
-Yo diría que es doliente.
Alguien gime de dolor.
-¿No será por un ardor?
Porque está un poco caliente.


Juanjo Almeda









                                                 Pintura "La barca", de Pilar García



El cielo tiene un espejo
donde se mira la cara
y en sus cristales aclara
tules azules con dejo.

Desde su viento un vencejo
ve que una barca se para
a maquillarse la cara
mientras se mira al espejo.

 De un fulgor, con un bosquejo,
un rubor pinta en su cara,
por si un beso se escapara
y cayera en su aparejo.

La barca por ese espejo
al cielo besa en la cara,
y el cielo su amor declara
cuando requiebra el cortejo.

Este mirar es consejo
del amor que llega y para.
La mar es turbia o es clara.
Si es real, no es un reflejo.

                       Juanjo Almeda                          

                               

                                                                    .

                                                                                       

María Isabel
El color de su mirada



Mar que a los ojos
mira con verdes aguas
marrón profundo.


Juanjo Almeda

Palabras que se visten de luto

                                              
                                                      A José Luis Zúñiga



No descarto encontrarnos otro día.
La tarde en que te vi ya me dejaba
amistad y el rincón en que encontraba
lugares habitados tu poesía.

Despedirme de ti no ha dado tiempo.
Tiempo a destiempo, como nos dijiste.
Palabras de tu voz que nos trajiste.
Mas fueron vocación, no un pasatiempo.

Rocíos de unos ojos ahora llueven
en flores trasportando sentimientos
con pétalos que el viento no se lleven.

Tu pluma ahora escribe desde el cielo
con líneas que dibujan silüetas
del negro de la ausencia de tu vuelo.

                                  
                                              Hasta luego. 
                                              Hasta siempre.                                               
                                 

Juanjo Almeda


                                         
 

    Quise buscarte


Por querer pues quise verte
al urdir los corazones
con deseo de tenerte
prendida por mis razones.

Es tenaz el compelerte
romper tus caparazones
de una forma un tanto inerte
con hirientes desazones.

No hay razones de buscarte
tampoco el querer asirte
de la forma que quería.

Manantial yo a ti dejarte
manando en mi cuerpo al fluirte
y serás mi poesía.


Juanjo Almeda





Como flores en el mundo
en el mundo ya hay dolor.
¿Cómo es que una flor se abre  
y no lo hace un corazón?

                          
Juanjo Almeda                            


              

DIÁLOGO CON UNA OLA (Sonetillo bisílabo)

      


                                      Sin muchos bienes, 
                                                   amar, y divertirse,
                                                   hasta una ola lo puede hacer



       - Hola.
         ¿Tienes
          bienes,
          ola?...
          
        - ¿Dola
          enes...?
        - ¡Vienes
          piola!
     
       - Liega
          vega,
          lama...
       
       -  Juega,
          sega,
          y ama.


Juanjo Almeda

Artesanía, poesía, y amor

                                                               Pintura de Pilar García.


  Modelando amores

El color del amarillo
en aquella calabaza,
parecido al que se abraza
a ese ocre cantarillo,

me deslumbra con el brillo
de colores de una raza,
que un pincel no despedaza
y describo en sonetillo.

Son las manos artesanas,
como dedos que pintaban
con amor y con colores,

otras manos artesanas,
que con arte modelaban
en figuras sus amores.


Juanjo Almeda

                                    


                                      A los libros de poesía



Voy a buscar un estante
que tenga mil anaqueles
para arropar muchas hojas. 

Y que reposen los ángeles
con sus alas de papeles
escritos por otros ángeles.

Helicón interminable,
leído con otros ojos
de ángeles que son carne.

                   

Juanjo Almeda                        
                                             







Y de inviernos y veranos



Hojas caen por un otoño
de primaveras caídas.
Son los meses del otoño.
Son los años de la vida.


Juanjo Almeda