ALGUNOS POEMAS





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LLORAR SIN LLANTO



Lloran el viento y las mañanas
cuando huelen a lluvia.
El aire va mojado por las calles.

Palmeras de hojas mustias
miran sumisas y marchitas
pasar la inquietud de los hombres.
Cuánto ha diluviado en sus hojas
cautivas de su especie.

Bisagras plañidoras
se resignan al borde de las puertas
del purgatorio
abiertas hacia un mundo de lamentos.

La lluvia en demasía
riega inundados jardines de un sitio
en la tristeza.
Brotando un lago inmenso gris oscuro.

Por suerte o por desgracia
sabemos con sus gotas que
siempre se aprende algo del llanto.

No quiero más sollozos ni lecciones.
Solamente llorar,
como el aire que huele a lluvia.



                                                            Juanjo Almeda



SIEMPRE ESTOY CONTIGO, NIÑA



Siempre despertamos juntos
con la luz de la alborada.
En tus calas y en tus ojos.
En regatos de mis aguas.

Y las olas que se ondulan
cual pestañas retocadas
llegan frescas a tu costa,
y acarician a tu cara.

Desde mi fondo y mis labios
hasta el faro que me guarda,
mi verso cruza sincero
tu dulce salada playa.

Vamos a bañarnos, niña,
día y noche y hasta el alba.
Y enjugarnos con la piel.
Con la piel de nuestras almas.

Y nos moje alguna lluvia.
Y a mis ojos, verdes agua,
los aniden las gaviotas
con color de nubes blancas.

Por la orilla vas conmigo.
Con el sol. Con luces ralas.
Siempre estoy contigo, niña.
Contigo, tu mar soy, Málaga.


Juanjo Almeda (Versión corregida)



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TU REMEDIO



No habrá dolor humano ni inhumano;
dolor dolido y duro y agonías;
dolor contigo nunca mientras rías;
teniendo tu remedio tan cercano.

Jamás podrá un agravio ser secano
mojado de diluvios de alegrías.
Será además remanso de aguas frías.
Calientes porque harán sentirme sano.

Tus manos que me abarcan con sus dones
ungiendo del ungüento que presentas
enjugan el pesar de mis rincones.

Adoro los cuidados y atenciones
que alojas en mi ser al que contentas.
Liberas a mi mente de aflicciones.



Juanjo Almeda
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