ALGUNOS POEMAS





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NEGLIGENCIAS



Yo, siendo el Ser humano, imagen, semejanza,
no debo ser un dios. Tal vez lo he pretendido.

Creé un lugar sagrado según mis mandamientos.
Di esperanzas al pobre, para que así no fuera.
Regué con mis diluvios al cruel y al inocente.
Lancé, sobre las aguas, a una paloma herida.

Aquel lugar se rompe, quebrado entre mis normas.
El pobre aún es pobre. No halló limosna justa.
Las aguas siempre bajan y el bien respira el mal.
Ha muerto la paloma; que herí con nuestras manos.

Es difícil ser dioses y nunca equivocarse.
Es difícil ser dioses y estar atento al mundo.
Difícil preservar aquello que está vivo.
Muy fácil cometer algunas negligencias.



Juanjo Almeda









DORMIR CON UN SUEÑO



Un sueño somnoliento bosteza entre mis sienes
antes de irme a la cama.
Debo arroparlo conmigo, a mi lado,
para que no despierte como un sueño
que no se cumplirá.



Juanjo Almeda


QUIZÁ SERÁ TARDE


Cuando fenezca,
acudiré a mi entierro
para templar con flores
mi fría estancia.

Me abrazaré con fuerza
con la familia.

Saludaré a personas
casi olvidadas.

Esbozaré sonrisas,
de algún sollozo.

Prometeré ser siempre
un buen humano.

Veré ya siempre al mundo
de otra manera.

Valoraré la vida,
más que otra cosa.

Sinceramente,
dedicaré sin prisa
unas palabras,
que me hablarán
del gran aprecio
que me tenía
y nunca antes
me dediqué.




Juanjo Almeda



A UN AMOR NO IMAGINADO




Nunca había encontrado a alguien como eres tú. 
Al fin ya la he sabido; pues, no la conocía.
Felicidad que en sombra tocaba a mi ventana.
Por fin la he conocido; abriendo las cortinas.

Ya nunca duermo a oscuras al lado de tu luz.
Quisiera contemplarte al fin de un nuevo día.
Y amanecer contigo, contigo y más mañanas.
Deja que te acompañe. Aquí. Y en otras vidas.


  Poema y fotografía:  Juanjo Almeda
                                                                                           
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TRABAJOS FORZADOS



Intento no quebrarme más la espalda,
moverme muy despacio y, si me duele,
sentarme en su regazo, aunque, no suele,
mi fiel tenacidad quedarse balda.

Recuerdo aquella torre en una falda:
molino de mis huesos, y me muele
su amargo y gris recuerdo que, no huele,
tan dulce cual aroma de guirnalda.

Mis manos ya tocaron la galera
que brazos han bogado con sus remos
al ritmo de baquetas de madera.

Mi lengua vi reptando por el suelo.
Mi vida ha sido rama en flor de tuera.
Mi esfuerzo ahora está en llegar a un duelo

sin más sufrir que el día que me muera.



Juanjo Almeda
                
                     Camposanto 
                     (Fragua de flores)



Mustias. Tristes. Ajadas. Flores más que resecas
que encienden una lumbre y avivan otra flor.
Jardín, tu flor descepan y plantan cada día.
Remojan agonías. Te labran, con amor.

Fragua, oiré de tu aliento un crujir crepitante
cuando resuelle el aire que tu fuelle denote.
Metalizado, y entre pétalos desaguados,
me oxido en mi fragancia, mientras forjo mi norte.

Es cierto que te veo si contemplo tu ausencia.
Me duele que en mis ojos se reflejen tus obras.
Mañana tal vez fragües esas flores dolientes
que dos martillos tañen con clamores que doblan.

Hoy pretendo ignorar un fatal pensamiento:
sol candente y mi mies sangrarán de una fragua.
Donde alguien riegue con dolor y sal mis tallos
que, luego, dulcemente, se templen, y mi savia.



Juanjo Almeda



FIN DE UN LARGO
Y LENTO AÑO



Estos días que terminan
con el año en que pasaban,
acaban por donde acaban
otros días que germinan.

Y los brotes ya se inclinan
sobre campos que ya estaban
labrados por donde andaban
los meses que se avecinan.

Cuántas horas han cabido
en un denso calendario
aferrado a su alcayata,

que sus hojas se han caído
con el peso de un horario
y un sopor de perorata.



Juanjo Almeda


ALÉRGENOS



Ya me produce alergia casi todo.
El mundo. Por ejemplo.

El polen sin abejas.
La leche de animales y la carne.
El trigo refinado por el hombre.
(Las cosas ya tratadas por el hombre).
Las ropas con que arropo yo a mi piel.

Las gotas de la lluvia en demasía.
El frío que te abrasa hasta los huesos.
Lo tóxico del aire que respiro.

Todo acero que un necio desenvaina.
Esos puntos que zurcen una herida.
Esa envidia que mora con ardid.

La dejadez y su ambición.
La hipocresía que es veraz.
El sol, si no es piadoso.

La vanidad y su modestia.
La indiferencia apasionada.
La ubicuidad de la escasez.

La inexistencia de lo sano.
La realidad que el mal dirige.
Lo concebido inútilmente.

Ya me produce alergia casi todo.
Padezco sinrazones que me escuecen
por toda el alma.




Juanjo Almeda


COMO SI NADA



Hay tanto otoño en el alma de un árbol.
Hay tanto invierno por cada resquicio.

Tanto verano
resguardado sin sombra,
en la intemperie,
al que llaman estío.

Hay primaveras en tanto retoño.
Tantos albergues, en tanto pistilo.

Hay estaciones
en cualquier calendario
y hay tantos trenes
con distintos destinos.

Y ahora..., ahora...,
ahora como el viento en un silbido,
como si nada,
a bordo de los años
                                viajas conmigo.




Juanjo Almeda

VOY A DECÍRSELO MÁS TARDE



Voy a exigirle siempre al Tiempo
que nunca exista entre nosotros.
Que no haga mellas en los huesos
ni deje surcos en los rostros.
Que no acumule más los años
en un rincón lleno de polvo.
Que no se apoye en las paredes
forjando grietas y destrozos.
Que pase lejos de la rambla
que alberga al agua del arroyo.
Que sólo viva por ahora
haciendo viejo al joven mosto.
Voy a decirle luego al Tiempo
que ya hace tiempo que lo ignoro.




Juanjo Almeda




CUANDO SOLAMENTE YO SEA UN RECUERDO



Si de todos mis versos
al menos dos se recordasen.

Sería como si alguien recordara
aquella imagen que vivió en mi forma;
o aquellas cosas que vieron mis ojos;
o lo que ayer dijeron estos labios;
o los ropajes que fueron mi piel.

Si de todos mis versos
al menos dos se recordasen.



Juanjo Almeda







PARA TODA LA VIDA


Andando por la orilla de la playa,
cosían nuestros pies aquella tela
de arena que hilvanamos con la estela
que el agua dibujaba en una raya.

Pensé: (Que nunca el tiempo se nos vaya).
Las olas se rompían con cautela
y el viento fue una música a capela
que trajo un dulce aroma de papaya.

Andábamos unidos y despacio
al borde de un azul que relucía
fulgente como mares de topacio.

Allí te di el anillo que tenía
inscritas las palabras del prefacio
del mar que vemos juntos cada día.


Juanjo Almeda



AL DIOS DEL VINO


Se cuenta que, Dioniso, dios del vino
–un hijo del gran dios de origen griego–,
legó su gran poder al fiel labriego
y así posó la vid en su destino.

Y se labró la forma en el camino
de hacerse culto al vino en el trasiego.
Se halló con ebriedad un gran sosiego.
(Así debió de ser. Yo me imagino).

Decían que el dios Baco a los romanos
colmaba de jolgorio y bacanales.
Morían con sus copas en las manos.

¿Estaba algún romano en sus cabales?
(Si Baco y Dioniso eran hermanos,
¿por qué acabaron siendo dos rivales?).

Llegaron los cristianos y las cruces.
Y toda nueva sangre derramada
fue cáliz de la sangre más sagrada;
con ésta la embriaguez se dio de bruces.

Detrás de mucho alcohol hay pocas luces,
un túnel que al final no tiene nada.
(¿Bebemos de manera moderada?).
Si tomas tanto alcohol, ¿por qué conduces?

Admiro al somelier: Todos son sabios.
Descifran el buqué con gran atino
libando con la copa entre los labios.

A mí me gusta olerlo. Aunque sin tino.
Tomarme su color de pintalabios.
Y dar las gracias luego al dios del vino.


Juanjo Almeda


           CERRADO CORAZÓN



No deja en su interior de hablar en mí.
Su puerta tiene un timbre y no lo llamo.
Él vino y trajo sangre en un reclamo
de un pulso que se siente por aquí.

Si calla es que hace tiempo lo perdí.
Si vuela es porque ya no tiene un amo.
Si escucha es porque sabe que en él amo.
Si late es porque late y porque sí.

Podrá sufrir ahogado un descalabro.
Podrá imprimir con sangre su querencia.
Podrá ofuscarse al tiempo en que me labro.

Es raudo cuando late con urgencia.
No soy, si no soy yo. Si no lo abro.
Yo soy, si no soy yo, tan sólo ausencia.



Juanjo Almeda

Así llegaste hasta mí


                                        (A Maribel)



Como la paz a las lanzas.
Como alegrías a penas.
Como el jardín a la arena.
Como el color a lo gris.

Como esplendor a esperanza.
Como la sangre a las venas.
Como la leña a la hoguera.
Así llegaste hasta mí.




Juanjo Almeda

ASÍ MI VOLUNTAD



Que la vida no sea corta o dura
y el dolor ya no exista en el presente.
Que el amor sea amor eternamente
y la muerte al final no sea oscura.

Que los males de todos tengan cura
y no habite maldad en toda gente.
Que las guerras no existan ni en la mente
y los muertos revivan con premura.

Que no exista la llama que calcina.
Ni los cuerpos finados en despojos.
Ni tampoco el relente que los hiela.

Que no falte una música divina,
y una lágrima nazca de los ojos
como el alma en el Ser a veces riela.



Juanjo Almeda

NOCTÍVAGA


La tarde se vuelve oscura
mientras las horas se inclinan
y las estrellas culminan
noctámbulas su frescura.
Un silencio se aventura
entre un sonido silente.
El día es un fiel ausente
cuando es presente la noche.
El sueño buscando un broche,
que cerrará lentamente.


Juanjo Almeda

Málaga, 24 de febrero de 2019

ASENTAMIENTO



Resulta tan pesada la tarea
de andar tantos kilómetros
para ir a ninguna parte.

Voy a quedarme por aquí.
En este sitio. Cerca de algo.

Al menos en un lado
de este estrecho lugar que puede ser mi edén maravilloso.





(Juanjo Almeda. Málaga, 21-01-2019)

               
                         DEVOLUCIÓN
                       



Si el bien es la carencia del mal que venden todos,
el mundo es un mercado de vileza.

Me olvido de mis males viviendo los de otros.
Me acuerdo cuando vivo a mi manera.

Reniego de mis males comprando los de otros,
los míos ya no hay nadie que los quiera.

Si el mal es el producto del bien cuando se ha roto,
tal vez tarde o temprano lo devuelva.


Juanjo Almeda

ESTANCIA






Una muda de ropa doblada en una silla.
Varios medicamentos encima de una mesa.
Un rincón con pañales apilados.

Jabón, cremas, perfume,
leche hidratante al lado de otras cosas,
junto a otros remedios que cuidan de la piel.

El dolor de una pena, allí donde más duele.
Un colchón antiescaras en la cama;

en ella,
la persona que cuidas. Y en su rostro,
unos ojos que han visto tanta vida.
Los contemplas. Ves vida, y senectud.




Juanjo Almeda



                                        que toda la vida es sueño
                                                         (Calderón de la Barca)



Y si la vida es sueño,
¿quién sueña con la vida?

¿Sueña la muerte con la vida?
¿La vida es solo un sueño de la muerte?

Y si toda la vida es sueño
(¿será tan solo un sueño de la muerte?),
¿toda la muerte, sueña con la vida?

¿Y si, la muerte, muerta, revive cuando duerme
soñando vivo un sueño?
Cuando agoniza, ¿entonces se despierta?
Y cuando el Hombre al fin se muere,
sus sueños, ¿se despiertan con la muerte?

Los sueños, en la vida,
¿son sueños en un sueño de la muerte?

La muerte, cuando yace, ¿se despierta?
¿El Hombre -ignaro- sueña inciertos sueños?
La vida, ¿es solo un sueño, vivo, y muere?



Juanjo Almeda


CATORCES DE FEBRERO
POR LAS VENAS                                            

                                                              
                                          Cada día es un festejo.
                                               
                                                    
                                        
Ayer ardió tu sangre
como el rojo de amapola.
Pude notar su aroma,
su prestancia, con detalle.

Puedo palpar su esencia
alumbrada por tu fuego,
siempre cuando navego,
cada día, en tu Venecia.

Ayer ardió mi barca
a la orilla de tus venas.
Los restos de esta hoguera
son cenizas consagradas.

Y nace, como ese ave
que resurge, entre las brasas,
un torrente que abraza
todo el cauce que en ti cabe.

Ayer sabía a tizne
la saliva de mi boca,
que hoy también retoma
el sabor que ayer le diste.

Nuevamente me quemo
con tu fuego y con mis ascuas.
Este día de pascua.
Y festejo que te quiero.


Juanjo Almeda

Décima del convaleciente




Efectos desagradables
recorren mi anatomía
como si fuera autovía
de asfaltos interminables.
Remedios indispensables
que se apilan en mi mesa
procuran traer ilesa
la sanación que conviene.
La curación aún no viene
y mi salud sigue lesa.



Juanjo Almeda








SI EL MUNDO ES UN POEMA

                    


                                                El mundo es un pobre poema 
                                                            que sólo recita el alma
                                                                                  (Manolo Galván)



                                         Dios, olvidado poeta


De él emanan vocablos
y nacen como la vida.
El hombre crece en su seno;
se lacta en su día a día.

De él dimanan las lenguas
que mueren y resucitan.
El hombre muere en el hombre,
velado en su tinta umbría.

De él remanan los versos;
resurgen de muerte a vida.
Hombres profesan su numen,
muy pocos su poesía.


Juanjo Almeda



MIEDOS  A  LO  OSCURO



Los miedos nos hostigan, mas son inesperados;
el miedo es un recelo silente y doloroso.
Temer no es algo nuevo, ya es trance muy famoso
que sufre todo el mundo y vaga en todos lados.

Trepar por un abismo de muros escarpados.
Caer en la negrura del fondo de un gran foso.
Andar por un trayecto desierto y tenebroso.
Perderse en laberintos y mundos soterrados.

Los miedos, pertinaces, a veces nos convocan
en sueños aguerridos y tratan de vencernos
dejando a nuestras almas desnudas y a su suerte.

Hay miedos que en la cama despiertos nos evocan.
Y suelen visitarnos y así también hacernos
temer que ya no hay nada después de hallar la muerte.


Juanjo Almeda

MAR REVUELTO




La vida puede ser tan dura como aquello
que permanece inmóvil junto al mar
soportando recio el envite de las olas

en este mar revuelto
que a veces nos perdona
con su tranquilidad.



Juanjo Almeda
   

TE DEFINO YO CONTIGO



Por qué buscar adjetivos,
definirte, con palabras.
Puedo hacerlo yo contigo,
con tus gestos y miradas.

Con tu risa o con tu llanto.
Con un beso. Con un nada.

Con todo lo que en ti me
encuentro y
que, si busco, ahí estaba.

Por qué he de indagar motivos
en decirte en un lenguaje,
si tú declamas conmigo
sin palabras que te hablen. 

Quisiera poder decir,
de mí, en tu mismo lenguaje.

Es tu Ser un Ser maestro
con su Ser desconocido.
Quiero saber de su cuerpo.
Defíneme tú conmigo.

                                  
                                                                         


ECHAR LA VISTA ATRÁS



Presencio nuevamente cómo un ser se rinde a
su arcano viaje.
Puedo atisbar sus ojos embarcados
en rumbo gris hacia la ausencia.

En esa cara, veo los ojos de criaturas
que partieron junto a sus formas;
yo veo a padres, veo a tíos,
amigos, gatos, perros, vencejos, o torcazas...

Cómo decirle a un ser amado que lo quieres,
al mismo tiempo que se aleja.

Estoy tan fatigado en este éxodo
que, aunque camino hacia adelante,
quiero volver, mirando atrás.


                                              Juanjo Almeda



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Décima



EN EL NOMBRE DE LO HUMANO



Si otros seres pasearan
por el mundo de mi mano
no sería aquel fulano
que su nombre se olvidaran.
Si tal vez le preguntaran
a mi ser cómo se llama
no oiría que reclama
esta voz que no la ignoren.
Sin demanda a que lo adoren
es mi ser quien me declama.


ABRELATAS

                                             A Luis Miguel Malo Macaya


Si buscas en cajones de cocina,
lo encuentras casi siempre en otro lado
distinto en que creíste haber guardado
o en sitios que tu mente no imagina.

Después de haberlo hallado en una esquina,
lo agarras firmemente y con cuidado,
pendiente de la lata en un costado,
y ajustas su labor de guillotina.

Comienzas a cortar sin que resuelle
el duro y frío envase de hojalata
rogando que termine su degüelle.

No es raro que algún día se te melle,
te manches con el caldo de la lata,
y todo se te caiga y se te estrelle.







(Poema escrito el 18 de marzo de 2017 sobre las 1:00 h. de la madrugada,
en poco más de media hora, justo después del reto de Luis de escribir
un soneto sobre un abrelatas)





SUEÑO Y-REAL

                                    
                                               Pobreza, hambre, miseria...
                                                   

Anoche soñé con olas.
Que una de ellas me seguía.
Que en hondos huecos oía
sus ecos, no en caracolas.

Que al estar conmigo a solas
su espuma, seca y baldía,
sin clemencia arrasaría
a estos campos de amapolas.

Hubo rezos y esperanzas.
El mundo yacía yerto.
Ineluctable avenida.

Por qué, teniendo labranzas,
el mundo riega su huerto
ajando mares de vida.




                                           Juanjo Almeda
-

El Palo


No crecí en El Limonar.
Ni tampoco en El Candado.
Yo crecí frente a las olas
que se quedan en El Palo.





-

LLORAR SIN LLANTO



Lloran el viento y las mañanas
cuando huelen a lluvia.
El aire va mojado por las calles.

Palmeras de hojas mustias
miran sumisas y marchitas
pasar la inquietud de los hombres.
Cuánto ha diluviado en sus hojas
cautivas de su especie.

Bisagras plañideras
se resignan al borde de las puertas
del purgatorio
abiertas hacia un mundo de lamentos.

La lluvia en demasía
riega inundados jardines de un sitio
en la tristeza.
Brotando un lago inmenso gris oscuro.

Por suerte o por desgracia
sabemos con sus gotas que
siempre se aprende algo del llanto.

No quiero más sollozos ni lecciones.
Solamente llorar,
como el aire que huele a lluvia.



                                                            Juanjo Almeda



SIEMPRE ESTOY CONTIGO, NIÑA

                                              

                                                 Le habla el mar a Málaga


Siempre despertamos juntos
con la luz de la alborada.
En tus calas y en tus ojos.
En regatos de mis aguas.

Y las olas que se ondulan
cual pestañas retocadas
llegan frescas a tu costa,
y acarician a tu cara.

Desde mi fondo y mis labios
hasta el faro que me guarda,
mi verso cruza sincero
tu dulce salada playa.

Vamos a bañarnos, niña,
día y noche y hasta el alba.
Y enjugarnos con la piel.
Con la piel de nuestras almas.

Y nos moje alguna lluvia,
y a mis ojos, verdes agua,
los aniden las gaviotas
con color de nubes blancas.

Por la orilla vas conmigo.
Con el sol. Con luces ralas.
Siempre estoy contigo, niña.
Contigo, tu mar soy, Málaga.


Juanjo Almeda (Versión corregida)



-

TU REMEDIO



No habrá dolor humano ni inhumano;
dolor dolido y duro y agonías;
dolor contigo nunca mientras rías;
teniendo tu remedio tan cercano.

Jamás podrá un agravio ser secano
mojado de diluvios de alegrías.
Será además remanso de aguas frías.
Calientes porque harán sentirme sano.

Tus manos que me abarcan con sus dones
ungiendo del ungüento que presentas
enjugan el pesar de mis rincones.

Adoro los cuidados y atenciones
que alojas en mi ser al que contentas.
Liberas a mi mente de aflicciones.



Juanjo Almeda
-


Dispense, Desamor 


Disculpe si lo evoco sin agrado;
confieso haber tratado con sus cosas;
si vuelvo a asir las púas de sus rosas
me pierdo en su jardín rüin y ajado.

Perdone si le he dado al mal de lado
y doy a mis conductas por honrosas.
Hundiendo a lo penoso en mar de losas.
Haciendo de lo duro un tierno aguado.

Disculpe si este paso me encamina
a donde anduve tanto por un sueño
soñando que ese sueño se culmina.

Perdone si el amor es mi doctrina.
Disculpe si mi rostro está risueño.
Debajo de ese amor, mi amor camina.


Juanjo Almeda


-


ADÓNDE LA VICTORIA


Dormirse en los laureles 
y despertarse sin corona
ni lecho ni futuro
ni restos de hojas sueltas.

Dormirse en la deriva del tiempo que adormece
la vida de estos ojos.

Dormirse y despertase, y ver que todo es eso.
Y ver que no soy nada.
Y ver que no estás tú.




Juanjo Almeda

SONETO A LA GRANJA SAN ANTÓN




Un ladrido, quizá, de un fiel amigo,
o el rumor de un maullido que te llama.
La letrilla del ave que declama.
La romana que está pesando al trigo.

Un polluelo que está buscando abrigo,
o cachorros buscándose una cama.
Tarántulas en urnas con su trama.
Un loro que querrá charlar contigo.

Visitas con historias y pacientes.
Un médico letrado en animales.
Adjuntos. Material de ambulatorio.

Un hombre y su cigarro entre los dientes.
Collares y correas de ramales.
Concurren por la granja de Gregorio.



(Granja San Antón es una tienda de animales
con veterinario ubicada en el barrio de El Palo, Málaga.
El hombre del cigarro es un amigo del propietario
del establecimiento -Gregorio- que frecuenta mucho ese lugar.)

Juanjo Almeda
                           

14F



Hoy no tengo regalos ni tampoco palabras
para decirte que te quiero.

Simplemente te quiero.




Juanjo Almeda
-

A IMAGEN DE UN SEMEJANTE 

                                             
                                                 Cómo no dedicarlo 
                                                                   a la mujer


Nació de su dolor. Durmió en su cuna.
Jamás dejó su voz de hablar de amores.
Libó de sus sabores los dulzores.
Allí se vio su cara en esa luna.

Formó sudor su piel, feraz laguna,
y en un remar, su fuerza, dos motores.
Curó de senos puros los tumores.
Volvió a decir que no sin duda alguna.

No compra la mirada de los hombres.
Ni admite algún estigma que le diga
qué debe o qué no debe disponer.

Si un dios creó la vida con dos nombres,
del barro, modelando con su espiga,
iguales son el hombre y la mujer.


Juanjo Almeda


-

A ti; Infelicidad



Escucho por mi andén tu voz de bicha
y siento andar tu neura por mis sienes
sabiendo por mi seso que, si vienes,
pretende hacer tu mal romper mi dicha.

Es más que mi desgracia, mi desdicha,
si sacas tus billetes y no tienes
un sitio de pernocta y bien te atienes
a hacerlo por mi casa, falsa y ficha.

Espero en los andenes de mi vida
retrasos cuando vagas por mi vía,
o un cambio hacia un desvío a vía muerta.

No habrá jamás ninguna bienvenida
a mi feliz estar que no sabía
cerrar a mi estación, no abrir tu puerta.


Juanjo Almeda

ESTRÉS Y ASFALTO




Cada día los días me pasan su factura
por no tener saldado aquel impuesto
impuesto por la ley de la impaciencia.

Cada día bullicios me recuerdan
cualquier hueco de paz donde ampararme
movido por momentos de fatiga.

Cada día recorro la condena
del acoso perpetuo del estrés y el asfalto.

Y pienso qué habrá sido de lo inerme.
De la quietud afable de la noche.
De la tranquila tarde sin mi ocaso.
De la mañana fresca sin agobios.
De la paciencia del mundo y
la sonrisa del alba.


Juanjo Almeda


-

ES TIEMPO...

           


Es tiempo para hablar de cualquier cosa
si el tiempo en que vivimos lo permite,
si el verbo de un pedante no rebosa,
o el cargo de tu lengua no dimite.

Es tiempo de saber qué mide a un verso
si cuentas con los dedos de tu mano.
Es tiempo de saber de este universo.
Es tiempo de ignorar al Ser ufano.

Es tiempo de expeler a la derrota
que vino y no se sabe adónde llega.
Tiempo de resarcir a un alma rota;
es tiempo de operar, si alguna es ciega.

De cruzar la barrera más cercana,
lejana o intermedia, de las manos.
Y para que entre sol por tu ventana.
Si el tiempo es honesto. Y somos humanos.


Juanjo Almeda


   


     LA PIEL DE LA INOCENCIA



Mientras que la inocencia me delata
un espíritu llano está en su piel.
Me arropa como abejas a su miel.
Y hasta en la cuerda floja se desata.

Comer de su malicia no me mata.
Se aferra como tren a su rïel;
el perro con su dueño no es tan fiel
al lado de esta ingenua con mi bata.

La piel de la inocencia ahora esconde
debajo de la faz de una chumbera
la caja de recuerdos de mi infancia.

El fruto de esta tuna corresponde
a aquello que brotó en mi piel primera
regado con la flor de la ignorancia.


Juanjo Almeda
                                                             


                                                          
Hablaré de ti
el tiempo que me queda

                                                 
                                                  A ti; Málaga.



Qué digo de la tierra que bendice
a olivos, a un mar de plata y al vino,
si ya lo dice todo aquel camino
que halló Cartago desde aquel fenice.

Cómo narrar lo que al reloj le dice
el viento del pasado y su destino.
Recuerdos en vestigios son el sino
de que nunca su tiempo cicatrice.

En ti, colmado en oros varios vivo.
Y son tesoros donde el sol respira
los aires puros de no ser cautivo.

De ti, me halaga tanto ser nativo,
por ver que el mundo por tus ojos mira,
bebiéndose en su caldo tu cultivo.

Qué decir de la patria que dejara
poder crecer a esto que ahora es hoy.
Dejar nacer a esto que yo soy.
Qué decir, de la tierra que me ampara.

Si alguna vez mi sangre no me hablara
podrán saber mis gentes que me voy
a aquel lugar oscuro al cual estoy
tratando siempre de volver la cara.

Y me iré, como gira cualquier rueda.
Con todo aquello que por ti rodaba.
Quizá algún día por morirme ceda.

Y aunque me calle, y aunque hablar no pueda,
me oirán decirte, sin ninguna traba,
que pienso amarte lo que en ti me queda.


Juanjo Almeda



Cedo (a) la palabra



Pienso que se me da mejor oír que hablar.
A veces pienso que mi acento no se entiende.
Por eso, cederé la voz a mi palabra.
En ella no hablo extraño. Su voz escucharé.



Juanjo Almeda





Tu alimento
Mi alimento



Aliméntate del agua.
Por tu cuerpo que navegue.
Aliméntate del fruto
que meciéndose florece.

Aliméntate de plata,
del reflejo de los peces.
Aliméntate de risas,
de palabras, de la gente.

Aliméntate de abrazos,
de amistad, de la esperanza.
De caricias y de besos,
de los besos de una cara.

Aliméntate del fuego
de pasión descontrolada.
Del cariño, del amor.
Y, si quieres, de mi alma.


Juanjo Almeda

-

 
  Queridos reyes magos:


Este año nuevo,
pido lo mismo que el año pasado;
ya lo sabéis; dinero, amor, salud...
Pero, este año, traedlo para todos,
incluso para aquellos que no han sido
tan buenos por las causas de sus vidas.
Y, no quiero olvidar, pedir paz, para el mundo.

La salud, si es posible, mejor que la anterior.
Aunque transijo con molestias
con la que tengo ahora.
Sé que, de lo que os pido, hay bastante demanda.

Hablando del dinero,
no os he pedido mucho los años anteriores,
y, aquel que ya se fue, jamás
ya volverá. Así que, a todo aquel que venga,
daremos fiel refugio.

El amor... Qué pedir para el amor...
Simplemente, que sea por siempre el mismo. Que,
desde el año que viene, ligado a lo que importa,
no tenga que pedirse en un escrito.
Que la magia de él mismo más la que hay en el hombre
estén junto a la vuestra bien unidas de noche
entre los sueños,
cada día a cada alba; flotando en el ambiente.

Queridos reyes magos,
como no he sido malo apenas,
y como no me habéis fallado casi,
aunque, en vuestros envíos, sí que hubo algún retraso
--y aguardo la esperanza por la paz
que hablé en otras misivas--,
hoy escribo esta carta, esta enésima epístola,
a vuestras majestades.


                               Atte.  Juanjo Almeda









SIEMPRE ERES

         
                                                      A Maribel



Ahora ya eres mi mañana,
eres mi hoy.
La presencia que habita junto a mi alma.

Eres aquello por lo que todo hago,
por lo que nada trueco.
Eres el cielo que me tapa.

La oración con la que te adoro.
La razón por la que me muevo.
El fulgor junto a mi palabra.

Mi corazón. La sangre aquí en mis venas.
Aquella luz en mis miradas.
Esa eres tú. Mi piel.

Mi eterno amor.
                                                  Te quiero.



Juanjo Almeda
               



TIEMPO PRETERIDO

                                                                    A Jesús Arroyo

                                                                                                                
                                                                    
¿Dónde fueron las noches que olvidaron mañanas?
¿Y un tiempo en mar perdido allende el horizonte?
En sus playas vacías solo queda una calma.
Vestigios de oleajes que ignoraron su norte.

Si el tiempo se ha perdido siempre busca una cala
hallada en un olvido donde soles no rompen.
Morada de preguntas en que yacen las algas
de un mar de incertidumbres al que el tiempo responde.

Después de un abordaje ya no quedan piratas;
los males han hüido por un puente de cobre;
no importa si es de oro, si es de bronce o de plata;
un bóreas, ha venido; me ha ofrecido otra noche.


                                                               
Juanjo Almeda
     

                RE-NACIMIENTOS

                                               A cada niño que nace cada día


Tan tierno como el brote de una rama,
tan vivo como el llanto en que se asoma,
más largo que la pausa de una coma,
un ciclo con la vida se amalgama.

Su cuerpo toma forma en una cama
nevada de pelusas de paloma,
y, luego, cual polluelo, tardo asoma,
trayendo pan de trigos a una dama.

Si el ciclo de una vida se deshace
por campos entre oscuros y agonías
creemos que la vida no complace.

No existe cosa alguna que reemplace
a lluvias y remansos de alegrías
que el ver cómo la vida en sí renace.


Juanjo Almeda

                       
                                     

HUELLAS







Si el bien que ayer hicimos se convierte en recuerdo,
hagamos recordar con esas huellas.

Hagamos al olvido recordar.







Juanjo Almeda



NO ES UN JUEGO SUBSISTIR



Compite en estos tiempos una audiencia
de argucias y jugadas
donde a muchos nos toca sufrir sus sucios retos.
Acaparo el coraje y el valor de mis genes
con mi vergüenza intacta
entre espinas y rosas.

Nada puede vencerme:
yo finjo mis derrotas.

Siento indiferente a mi ser
que ante adversarios se reinventa
para restablecer aquel presente
en que quedó mi vida en tablas.

Los líderes ya saben que no juego.
Yo sé que guardan cartas en sus mangas.


Juanjo Almeda




     
   

Quiromancia



Abro mi mano.
Veo en callos las huertas
que ara mi vida.


Juanjo Almeda






                                   


                                              Porque morir no se muere. 
                                              Solo se nos va la vida.                                                                                                                




Se van los amigos.
Se van los parientes.
Se nos va la vida.


Se queda un recuerdo.
                    Que resucita.




                                                       


                                               En memoria de Juliana Gómez Cordero


Juanjo Almeda
            

               
                   
                           MARIDAJES




La armonía no es discordia
ni es tensión ni disonancia,
ni es que el rico en la distancia
tenga gran misericordia.

La armonía es la cadencia
de una justa entonación,
y equilibrio con unión,
en la paz de su avenencia.

La armonía son colores
que entrelazan a hermandades
en un ritmo de salmodia.

La armonía son rumores
que aunque tengan oquedades
a sus huecos nadie odia.


Juanjo Almeda

Por si vuelven a preguntarme


                                                                                                           Fotografía: Juanjo Almeda.



   

POR SI VUELVEN A PREGUNTARME
                                     si se trata de ella



Ella es la misma del año pasado,
la de ahora y de siempre.
La que recuerdan de aquellas veladas
de poemas no a solas.
La que me arropa
y me destapa cuando mi dueño lo requiere.
Ella, la dueña de ese dueño mío
llamado Yo.

El mismo olvido
se acordaría de ella
si sus ojos la viesen.

La que a nadie pregunta
nunca si, la persona amada, es esa  misma
que la de otros momentos; otros años;
la misma que hubo siempre.


Juanjo Almeda


A una pintura de Emilio Sánchez Perrier

  
Óleo "Invierno en Andalucía". Autor: Sánchez Perrier (1855-1907).

                                                            A ti, que ya sabes
                                                             qué te dio la vida.


Palmaria tu presencia en mi mirada
percibo que tus trazos son colores
de un tacto que pintaba sin temblores
haciéndote una cosa no igualada.

Tu vida mana blanca y bien marcada
con luces que con sombras y verdores
te dieron para siempre los fulgores
de un genio que firmó en su pincelada.

Parece que te mueves y te paras.
Erizas a mi piel, que nada esconde.
Parece que te mueves y te paras.

Pregunto en ti y tu cara me responde,
frondosa, como el fondo que deparas:
Emilio me creó, ya sé de dónde. 

Juanjo Almeda




UN TIEMPO DE CRISIS


Una helada inmensa y fría
con helores no normales
ha obstrüido los canales
con que riego mi masía.
Y es que ha helado en demasía
para no llevar enaguas.
Esperemos que las aguas
removidas que no llueven
a las nubes no se eleven.
Para no comprar paraguas.


Juanjo Almeda
                                  
                                                        
                                                                   
                                                                  BESOS
                                                     


Sin métrica en mis labios,
contando con los dedos en mis versos,
te cuento muy despacio,
que cuento con tus labios por mis besos.



Juanjo Almeda                                                             
DÉCIMA DE FIEBRE


Explorando por la punta
de una cosa estaba un dedo
preocupado -y algo quedo-,
y otro dedo le pregunta:
-¿Lo que tocas es repunta
o es un cabo de un saliente?
-Yo diría que es doliente.
Alguien gime de dolor.
-¿No será por un ardor?
Porque está un poco caliente.


Juanjo Almeda









                                                 Pintura "La barca", de Pilar García



El cielo tiene un espejo
donde se mira la cara
y en sus cristales aclara
tules azules con dejo.

Desde su viento un vencejo
ve que una barca se para
a maquillarse la cara
mientras se mira al espejo.

 De un fulgor, con un bosquejo,
un rubor pinta en su cara,
por si un beso se escapara
y cayera en su aparejo.

La barca por ese espejo
al cielo besa en la cara,
y el cielo su amor declara
cuando requiebra el cortejo.

Este mirar es consejo
del amor que llega y para.
La mar es turbia o es clara.
Si es real, no es un reflejo.

                       Juanjo Almeda                          

                               

                                                                    .

                                                                                       

María Isabel
El color de su mirada



Mar que a los ojos
mira con verdes aguas
marrón profundo.


Juanjo Almeda

Palabras que se visten de luto

                                              
                                                      A José Luis Zúñiga



No descarto encontrarnos otro día.
La tarde en que te vi ya me dejaba
amistad y el rincón en que encontraba
lugares habitados tu poesía.

Despedirme de ti no ha dado tiempo.
Tiempo a destiempo, como nos dijiste.
Palabras de tu voz que nos trajiste.
Mas fueron vocación no un pasatiempo.

Rocíos de unos ojos ahora llueven
en flores trasportando sentimientos
con pétalos que el viento no se lleven.

Tu pluma ahora escribe desde el cielo
con líneas que dibujan silüetas
del negro de la ausencia de tu vuelo.

                                  
                                              Hasta luego. 
                                              Hasta siempre.                                               
                                 

Juanjo Almeda


                                         
 

    Quise buscarte


Por querer pues quise verte
al urdir los corazones
con deseo de tenerte
prendida por mis razones.

Es tenaz el compelerte
romper tus caparazones
de una forma un tanto inerte
con hirientes desazones.

No hay razones de buscarte
tampoco el querer asirte
de la forma que quería.

Manantial yo a ti dejarte
manando en mi cuerpo al fluirte
y serás mi poesía.


Juanjo Almeda

EN MÍ


  
Soy vástago de un padre que renace
en la sangre de mí mismo nacida
del seno de una Madre. Avenida
de esta vida que un día dijo: nace.

Del rito del amor su desenlace.
Soy sus ojos y bocas. Soy la herida
sangrante de mis venas con cabida
a la herencia que más me satisface.

Mi padre, compelido a irse ya se ha ido.
Llevándose los ruegos de mi madre;
al cielo, que tú vuelvas, yo le pido.
                                            
Todo hombre que recuerda tiene un padre
que ha heredado la sangre en que ha vivido.
Mi padre, vive en mí. Te albergo, padre.





Como flores en el mundo
en el mundo ya hay dolor.
¿Cómo es que una flor se abre  
y no lo hace un corazón?

                          
Juanjo Almeda                            


              

DIÁLOGO CON UNA OLA (Sonetillo bisílabo)

      


                                      Sin muchos bienes, 
                                                   amar, y divertirse,
                                                   hasta una ola lo puede hacer



       - Hola.
         ¿Tienes
          bienes,
          ola?...
          
        - ¿Dola
          enes...?
        - ¡Vienes
          piola!
     
       - Liega
          vega,
          lama...
       
       -  Juega,
          sega,
          y ama.


Juanjo Almeda

Artesanía, poesía, y amor

                                                               Pintura de Pilar García.


  Modelando amores

El color del amarillo
en aquella calabaza,
parecido al que se abraza
a ese ocre cantarillo,

me deslumbra con el brillo
de colores de una raza,
que un pincel no despedaza
y describo en sonetillo.

Son las manos artesanas,
como dedos que pintaban
con amor y con colores,

otras manos artesanas,
que con arte modelaban
en figuras sus amores.


Juanjo Almeda

                                    


                                      A los libros de poesía



Voy a buscar un estante
que tenga mil anaqueles
para arropar muchas hojas. 

Y que reposen los ángeles
con sus alas de papeles
escritos por otros ángeles.

Helicón interminable,
leído con otros ojos
de ángeles que son carne.

                   

Juanjo Almeda                        
                                             







Y de inviernos y veranos



Hojas caen por un otoño
de primaveras caídas.
Son los meses del otoño.
Son los años de la vida.


Juanjo Almeda