SONETO A LA GRANJA SAN ANTÓN
Un ladrido, quizá, de un fiel amigo,
o el rumor de un maullido que te llama.
La letrilla del ave que declama.
La romana que está pesando al trigo.
Un polluelo que está buscando abrigo,
o cachorros buscándose una cama.
Tarántulas en urnas con su trama.
Un loro que querrá charlar contigo.
Visitas con historias y pacientes.
Un médico letrado en animales.
Adjuntos. Material de ambulatorio.
Un hombre y su cigarro entre los dientes.
Collares y correas de ramales.
Concurren por la granja de Gregorio.
(Granja San Antón es una tienda de animales
con veterinario ubicada en el barrio de El Palo, Málaga.
El hombre del cigarro es un amigo del propietario
del establecimiento -Gregorio- que frecuenta mucho ese lugar.)
Juanjo Almeda
ES TIEMPO...
Es tiempo para hablar de cualquier cosa
si el tiempo en que vivimos lo permite,
si el verbo de un pedante no rebosa,
o el cargo de tu lengua no dimite.
Es tiempo de saber qué mide a un verso
si cuentas con los dedos de tu mano.
Es tiempo de saber de este universo.
Es tiempo de ignorar al Ser ufano.
Es tiempo de expeler a la derrota
que vino y no se sabe adónde llega.
Tiempo de resarcir a un alma rota;
es tiempo de operar, si alguna es ciega.
De cruzar la barrera más cercana,
lejana o intermedia, de las manos.
Y para que entre sol por tu ventana.
Si el tiempo es honesto. Y somos humanos.
Juanjo Almeda
Hablaré de ti
el tiempo que me queda
A ti; Málaga.
Qué digo de la tierra que bendice
a olivos, a un mar de plata y al vino,
si ya lo dice todo aquel camino
que halló Cartago desde aquel fenice.
Cómo narrar lo que al reloj le dice
el viento del pasado y su destino.
Recuerdos en vestigios son el sino
de que nunca su tiempo cicatrice.
En ti, colmado en oros varios vivo.
Y son tesoros donde el sol respira
los aires puros de no ser cautivo.
De ti, me halaga tanto ser nativo,
por ver que el mundo por tus ojos mira,
bebiéndose en su caldo tu cultivo.
Qué decir de la patria que dejara
poder crecer a esto que ahora es hoy.
Dejar nacer a esto que yo soy.
Qué decir, de la tierra que me ampara.
Si alguna vez mi sangre no me hablara
podrán saber mis gentes que me voy
a aquel lugar oscuro al cual estoy
tratando siempre de volver la cara.
Y me iré, como gira cualquier rueda.
Con todo aquello que por ti rodaba.
Quizá algún día por morirme ceda.
Y aunque me calle, y aunque hablar no pueda,
me oirán decirte, sin ninguna traba,
que pienso amarte lo que en ti me queda.
Juanjo Almeda
Cedo (a) la palabra
Pienso que se me da mejor oír que hablar.
A veces pienso que mi acento no se entiende.
Por eso, cederé la voz a mi palabra.
En ella no hablo extraño. Su voz escucharé.
Juanjo Almeda
Juanjo Almeda
Tu alimento
Mi alimento
Aliméntate del agua.
Por tu cuerpo que navegue.
Aliméntate del fruto
que meciéndose florece.
Aliméntate de plata,
del reflejo de los peces.
Aliméntate de risas,
de palabras, de la gente.
Aliméntate de abrazos,
de amistad, de la esperanza.
De caricias y de besos,
de los besos de una cara.
Aliméntate del fuego
de pasión descontrolada.
Del cariño, del amor.
Y, si quieres, de mi alma.
Juanjo Almeda
-
RE-NACIMIENTOS
A cada niño que nace cada día
Tan tierno como el brote de una rama,
tan vivo como el llanto en que se asoma,
más largo que la pausa de una coma,
un ciclo con la vida se amalgama.
Su cuerpo toma forma en una cama
nevada de pelusas de paloma,
y, luego, cual polluelo, tardo asoma,
trayendo pan de trigos a una dama.
Si el ciclo de una vida se deshace
por campos entre oscuros y agonías
creemos que la vida no complace.
No existe cosa alguna que reemplace
a lluvias y remansos de alegrías
que el ver cómo la vida en sí renace.
Juanjo Almeda
NO ES UN JUEGO SUBSISTIR
Compite en estos tiempos una audiencia
de argucias y jugadas
donde a muchos nos toca sufrir sus sucios retos.
Acaparo el coraje y el valor de mis genes
con mi vergüenza intacta
entre espinas y rosas.
Nada puede vencerme:
yo finjo mis derrotas.
Siento indiferente a mi ser
que ante adversarios se reinventa
para restablecer aquel presente
en que quedó mi vida en tablas.
Los líderes ya saben que no juego.
Yo sé que guardan cartas en sus mangas.
Juanjo Almeda
MARIDAJES
La armonía no es discordia
ni es tensión ni disonancia,
ni es que el rico en la distancia
tenga gran misericordia.
La armonía es la cadencia
de una justa entonación,
y equilibrio con unión,
en la paz de su avenencia.
La armonía son colores
que entrelazan a hermandades
en un ritmo de salmodia.
La armonía son rumores
que aunque tengan oquedades
a sus huecos nadie odia.
Juanjo Almeda
A una pintura de Emilio Sánchez Perrier
Óleo "Invierno en Andalucía". Autor: Sánchez Perrier (1855-1907).
A ti, que ya sabes
qué te dio la vida.
Palmaria tu presencia en mi mirada
percibo que tus trazos son colores
de un tacto que pintaba sin temblores
haciéndote una cosa no igualada.
Tu vida mana blanca y bien marcada
con luces que con sombras y verdores
te dieron para siempre los fulgores
de un genio que firmó en su pincelada.
Parece que te mueves y te paras.
Erizas a mi piel, que nada esconde.
Parece que te mueves y te paras.
Pregunto en ti y tu cara me responde,
frondosa, como el fondo que deparas:
Emilio me creó, ya sé de dónde.
Juanjo Almeda
Pintura "La barca", de Pilar García
El cielo tiene un espejo
donde se mira la cara
y en sus cristales aclara
tules azules con dejo.
Desde su viento un vencejo
ve que una barca se para
a maquillarse la cara
mientras se mira al espejo.
De un fulgor, con un bosquejo,
un rubor pinta en su cara,
por si un beso se escapara
y cayera en su aparejo.
y cayera en su aparejo.
La barca por ese espejo
al cielo besa en la cara,
y el cielo su amor declara
y el cielo su amor declara
cuando requiebra el cortejo.
Este mirar es consejo
Este mirar es consejo
del amor que llega y para.
La mar es turbia o es clara.
Si es real, no es un reflejo.
Juanjo Almeda
Si es real, no es un reflejo.
Juanjo Almeda
Palabras que se visten de luto
A José Luis Zúñiga
No descarto encontrarnos otro día.
La tarde en que te vi ya me dejaba
amistad y el rincón en que encontraba
lugares habitados tu poesía.
Despedirme de ti no ha dado tiempo.
Tiempo a destiempo, como nos dijiste.
Palabras de tu voz que nos trajiste.
Mas fueron vocación, no un pasatiempo.
Rocíos de unos ojos ahora llueven
en flores trasportando sentimientos
con pétalos que el viento no se lleven.
Tu pluma ahora escribe desde el cielo
con líneas que dibujan silüetas
del negro de la ausencia de tu vuelo.
Hasta luego.
Hasta siempre.
Juanjo Almeda
Quise buscarte
Por querer pues quise verte
al urdir los corazones
con deseo de tenerte
prendida por mis razones.
Es tenaz el compelerte
romper tus caparazones
de una forma un tanto inerte
con hirientes desazones.
No hay razones de buscarte
tampoco el querer asirte
de la forma que quería.
Manantial yo a ti dejarte
manando en mi cuerpo al fluirte
y serás mi poesía.
Juanjo Almeda
DIÁLOGO CON UNA OLA (Sonetillo bisílabo)
Sin muchos bienes,
amar, y divertirse,
hasta una ola lo puede hacer
- Hola.
¿Tienes
bienes,
ola?...
- ¿Dola
enes...?
- ¡Vienes
piola!
- Liega
vega,
lama...
- Juega,
sega,
y ama.
Juanjo Almeda
Juanjo Almeda
Artesanía, poesía, y amor
Pintura de Pilar García.
Modelando amores
El color del amarillo
en aquella calabaza,
parecido al que se abraza
a ese ocre cantarillo,
me deslumbra con el brillo
de colores de una raza,
que un pincel no despedaza
y describo en sonetillo.
Son las manos artesanas,
como dedos que pintaban
con amor y con colores,
otras manos artesanas,
que con arte modelaban
en figuras sus amores.
Juanjo Almeda
Juanjo Almeda
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